
No sabemos qué hacer con otros mundos. Con uno, ya nos atragantamos.
Ante la gran duda del contacto, de la comprensión del «otro», de la verdad detrás de lo que vemos, Stanisław Lem organiza en Solaris un tratado decidido y casi suicida. De lectura densa, pero cuestiones colosales.
Extrañamente difícil y metafísico pese a sus mimbres científicos. Irregular en ritmo, pero satisfactorio conforme vas avanzando. Me resulta una lectura importante, pero difícil de valorar en toda su complejidad. Creo que volveré a él en algún momento de mi vida.
